
Si algo tiene la formación es que es sinónimo de una enorme libertad: es el momento de no imponerse límites, de pensar a lo grande, de dejar volar la creatividad impulsada por todo lo que se está descubriendo y aprendiendo. Quizás más tarde podamos seguir haciéndolo, pero lo que es seguro es que en el transcurso de un programa como Mint: Máster en Interiorismo, Creatividad e Innovación la mejor opción es confiar en las ideas e intuiciones propias e ir adelante con ellas, convirtiéndolas, por ejemplo, en trabajos de fin de máster tan buenos como los que queremos mostrar a continuación.
Harreman significa en euskera dar y recibir, una generosidad de ida y vuelta que marida perfectamente con el TFM de la donostiarra Carlota Chivite, que ha querido enlazar las culturas gastronómicas vasca y mexicana en un espacio gastronómico que bebe de las raíces de la propia diseñadora y arquitecta, y de referencias como el Restaurante Ricard Camarena diseñado por Francesc Rifé Estudio, el Hotel Ur Bare de Trenchs Studio, o incluso el Museo de Chillida-Leku obra de Joaquín Montero. Su ubicación, inmejorable: el barrio de Igueldo, en San Sebastián, considerado el mayor mirador natural de la ciudad y del mar Cantábrico.


Casa Magai, de Mariel Girón, es una casa para la comunidad creativa de Panamá que se apoya en tres pilares: diseño, moda y gastronomía, una concept house en el que exponer productos panameños con la finalidad de apoyar el talento creativo nacional. Folclore, contemporaneidad, artesanía, calidez: la tradición como bandera en una casa moderna, hogar de artesanos y con vocación de refugio que ofrece al visitante experiencias gastronómicas, cocktails o boutiques, pero sobre todo, un poderoso retrato de lo que es hoy el país centroamericano, su pasado, su presente y su futuro: todo en uno.


Seo’s House, de Rafaele Perminaite, es un establecimiento en el que degustar la deliciosa barbacoa coreana, cuya popularidad no ha hecho más que crecer en los últimos años en los países occidentales del mismo modo en que lo ha hecho la cultura coreana, ya de referencia en sus diferentes vertientes para millones de personas. Con referentes como Kim Kimchi, Terra o Mongtan, una estética urbana y desenfadada, y aforo para doscientos ocho comensales, este espacio ubicado en el barrio de Ruzafa de Valencia lo tiene todo para ser un hito gastronómico y de diseño de la ciudad.


Vival, de Carlos Rodríguez del Castillo, es la constatación de que las estaciones de metro pueden trascender su naturaleza de no lugar, de lanzadera, de punto de transferencia, para ser algo más: espacios familiares para quienes los frecuentan a diario, e incluso puntos de encuentro. Colores cálidos que cambian para adaptarse a los ritmos circadianos de los usuarios, texturas naturales, vegetación y soportes publicitarios amables: elementos que trabajan en conjunto para que lo subterráneo resulte acogedor y así el tiempo invertido en desplazarnos sea algo más que un trámite.


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